Nos gusta ser puntillosos, al menos en lo que respecta a la elección de nuestros agricultores y al cuidado de nuestras hierbas.

A mediados de abril, los agricultores comienzan a sembrar las semillas y las plantas. Pero, para evitar daños en hierbas delicadas debido a descensos bruscos e inesperados de las temperaturas, en zonas muy elevadas la siembra se demora más de un mes. En el corazón de las montañas suizas, nuestros agricultores trabajan la tierra a mano o con máquinas según el tamaño del campo y el lugar en el que se encuentra.

Una vez labrada y rastrillada, los agricultores comienzan a plantar las hierbas. La rotación de los cultivos garantiza que las plantas crezcan fuertes y sanas y esto es especialmente importante para Ricola, ya que apostamos por formas de cultivo naturales y rechazamos la utilización de fertilizantes como sustitutivos de los nutrientes que faltan.

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